¿Y Olate?

Hace unos meses y en esta misma columna les conté de Manuel Francisco Olate Céspedes, amigo mío que estaba detenido acusado de ser financista de las Farc

¿Y Olate?

Autor: Wari

Hace unos meses y en esta misma columna les conté de Manuel Francisco Olate Céspedes, amigo mío que estaba detenido acusado de ser financista de las Farc. Piñera, Hinzpeter y Espina ya lo habían condenado. Los fiscales chilenos lo querían ver en una sucia celda de Bogotá o Medellín, y la Policía de Investigaciones de Chile lo detuvo y confiscó su computador en donde en un archivo encontraron un libro de poemas inédito de quien escribe estas líneas y lo enarbolaron como prueba irrefutable de cómo Olate estaba coludido con los guerrilleros más guerrilleros del Continente.

Ese libro de poemas, que próximamente será publicado por la editorial LOM, está escrito bajo el heterónimo de Marcelo Reyes Khandia, y lleva por título “Los Versos del Subteniente o Teoría de la Luz Propia”, y narra en poemas una historia de amor entre dos integrantes de un taller de literatura que funcionaba en la Sociedad de Escritores de Chile, por allá por el año ‘76 del siglo pasado. La historia es casi como “Los Versos del Capitán” de don Pablo Neruda, pero en estos nuevos tiempos en que los cupos de los Capitanes están todos ocupados, a Marcelo Reyes Khandia sólo le alcanzó para ser Subteniente. Como la joven de la que se había enamorado Marcelo Reyes Khandia nunca lo pesca en serio, éste se va a viajar por el mundo y recala finalmente en Nicaragua, a finales de la dictadura de Somoza, y se hace guerrillero.

Cuando LOM aceptó publicar mi libro, les conté que la copia en papel que les había entregado era la única que yo tenía, ya que el libro estaba digitalizado en el computador de Olate que estaba -y hoy 27 de julio de 2011 aún está- en manos de la PDI, y que como resultado de las pericias de la policía había sido presentado como prueba de que Olate estaba involucrado hasta los cocos con la guerrilla colombiana. Aún recuerdo la cara de sorpresa del editor.

Esto me recordó cómo Piñera hizo realidad una fantasía literaria, la de Robinson Crusoe, luego mató a Nicanor Parra, e invirtió los roles de Caín y Abel del libro de los libros. Es decir, parece que la delgada línea entre fantasía y realidad que existe en la literatura es un problema para algunos caballeros. Así, tal vez, un día veremos al Presidente buscando el celular de Clark Kent para llamarlo a reemplazar a un Hinzpeter cada vez más desprestigiado. Y luego sabremos que el embajador chileno en Inglaterra está interesado, por órdenes del Ministerio de Educación, en ubicar a Harry Potter para preguntarle cuánto vale realizar una magia para proteger de los “cachamal” a Lavín. Y otro día nos enteraremos que Ena está tratando de ponerse en contacto con el doctor Richard Gulliver para que le diga dónde queda el País de los Gigantes con la idea de traer unas semillitas de zapallo para su papá.

Lo que no es fantasía y quedará en mi memoria para siempre es llegar de visita algunas veces a la casa de Manuel Olate a tomar onces y encontrar en el living de la casa a dos siempre amables gendarmes viendo tele y custodiando para que Olate no se fuera del país, a sus niñitas jugando entremedio de las armas y los uniformes, y a la sonrisa de bienvenida de Paula como diciendo…”Bueno, esto es mejor que Santiago Uno”.

La Corte Suprema de Colombia hizo justicia con las sucias pruebas y las mandó al tacho de la basura. ¿Qué más habría que tirar a la basura?

Por Mauricio Redolés

El Ciudadano Nº105, primera quincena julio 2011


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