En medio de la polémica originada tras la decisión de Ripley, Falabella y Paris de abrir sus puertas durante la jornada de Viernes Santo, la Dirección del Trabajo emitió un dictamen aclarando que dicho feriado es un derecho adquirido de los trabajadores.
A juicio del organismo, aquellos empleados que no trabajaron durante Viernes Santo en los años anteriores tienen un «acuerdo tácito» con sus empleadores de no trabajar ese día, por lo que este feriado pasa a formar parte del contrato vigente y debe ser respetado como tal.
«El no haberse abierto durante años anteriores las tiendas de comercio al público durante la festividad religiosa correspondiente a “Viernes Santo”, indefectiblemente conlleva a razonar que, durante esa fecha, el empleador ha convenido tácitamente con tales trabajadores que el feriado se exprese como uno de descanso de forma absoluta, ya sea para fines de reflexión religiosa, espiritual u otra, sin que por ello se afecten sus remuneraciones«, señala el dictamen.
«Que la festividad religiosa “Viernes Santo” se trate de un feriado que de acuerdo con la Ley N°19.973 no forma parte de aquello de carácter irrenunciable, no faculta ni autoriza al empleador a desconocer la vigencia de las cláusulas tácitamente convenidas con sus trabajadores y trabajadoras», agrega la DT.
En caso de los trabajadores nuevos, la Dirección del Trabajo aclara que no existe un derecho adquirido, ya que no hay una acción consolidada en el tiempo. Por lo tanto, sí deberán trabajar ese día.
La polémica por el feriado irrenunciable
Controversia generó en el mundo laboral la decisión de tres grandes empresas del retail -Falabella, Ripley y Paris- de abrir sus puertas durante el feriado de Viernes Santo, una fecha que siempre se había respetado como un día de descanso para los trabajadores.
A raíz de esto, un grupo de parlamentarios presentó un proyecto de ley que busca establecer el día de Viernes Santo como un feriado irrenunciable. Sin embargo, los tiempos de tramitación hacen casi imposible que la iniciativa sea promulgada antes del 18 de abril de este año.
En medio de la polémica, las economistas Cecilia Cifuentes y Michèle Labbé, pertenecientes al equipo programático de Evelyn Matthei, subieron la apuesta y propusieron eliminar todos los feriados irrenunciables, de forma que las empresas puedan decidir qué días abrir.
«Creo más en la libertad. No deberían existir los feriados irrenunciables. Las personas deberían decidir cuándo abrir o cerrar los negocios. Y que las personas elijan dónde quieren trabajar», declaró Labbé.
Cifuentes, por su parte, sostuvo que «yo eliminaría por completo los feriados irrenunciables. Es muy importante respetar la libertad de trabajo. No me gustan los feriados irrenunciables (…) Que el trabajador que quiera y no afecte sus creencias pueda trabajar. Quien no tenga esas creencias y valore el ingreso extra, que trabaje», agregó Cifuentes.