Tenía 15 años cuando lo torturaron en dictadura: ordenan indemnizar a joven víctima en estadios Chile y Nacional

"Me golpeaban brutalmente y me hicieron tortura psicológica. Yo lloraba todos los días", relató la víctima de la dictadura, quien señaló que tras el infierno vivido en el Estadio Chile y luego en el Estadio Nacional, "su vida quedó sumida en dolor y miseria para siempre".

Tenía 15 años cuando lo torturaron en dictadura: ordenan indemnizar a joven víctima en estadios Chile y Nacional

Autor: Leonardo Buitrago

La Corte de Apelaciones de Santiago confirmó la sentencia que condenó al fisco a pagar una indemnización de $80.000.000 por concepto de daño moral, a una víctima de la dictadura que contaba con apenas 15 años de edad, cuando fue detenido el 12 de septiembre de 1973 en Lo Espejo y trasladado y torturado en el Estadio Chile y luego en el Estadio Nacional.

En fallo unánime, la Primera Sala del tribunal de alzada –integrada por el ministro Jorge Zepeda, la ministra Sandra Araya y el abogado (i) Jorge Gómez– confirmó la sentencia impugnada, dictada por el 26° Juzgado Civil de Santiago en mayo de 2024, en la parte que acogió la demanda de la víctima directa, pero la revocó respecto de su cónyuge, hijas y hermanos, al no acreditar el daño moral que habrían sufrido por repercusión o rebote.

«Me golpeaban brutalmente y me hicieron tortura psicológica»

En la resolución se puede leer el duro testimonio de la víctima J.E.O.L., quien siendo un adolescente debió sufrir de detenciones, violaciones a sus derechos humanos y torturas aplicadas por agentes de la dictadura.

“Tengo los recuerdos y el dolor clavados en mi mente. Llevo más de cincuenta reviviendo el trauma en mi cabeza, sin poder descansar. Yo era prácticamente un niño cuando todo pasó, tenía tan solo 15 años. Vivía con mis padres y estudiaba la enseñanza media. El 12 de septiembre de 1973 me encontraba en una sala de pool pasando el rato cuando de pronto llegaron carabineros y tomaron a todos los que estaban ahí detenidos. Fui trasladado a la Comisaría 21 de Lo Espejo. Pasé algunas horas encerrado en una celda pequeña, hacinado junto a muchos otros detenidos. No había cama ni baño, no pudimos dormir ya que tuvimos que mantenernos en pie durante la noche», narró.

Indicó que ese mismo día fue subido a una micro y durante todo el viaje fue obligado a permanecer acostado en el suelo mientras carabineros caminaban encima de los detenidos, «pisando con todas sus fuerzas».

Posteriormente, llegaron al Estadio Chile, lugar en el joven de 15 años para la época de los hechos permaneció por siete días en la escotilla 10″.

«Éramos cinco mil personas hacinadas, dormíamos sentados ya que no había espacio en el suelo. No me
dieron comida ni agua en todo el tiempo en el que estuve ahí, estaba completamente fatigado y deshidratado. Para colmo, nos tenían todo el día bajo el sol, aumentando la sed y el cansancio. No había acceso al baño, el lugar era una inmundicia, todo el día escuchaba disparos de personas siendo fusiladas, nos obligaban a bajar la mirada y mataban a personas al lado de nosotros. Sacaban a 50 personas
diarias, las cuales no volvían. También vi a personas suicidarse, lo cual fue muy traumático», relató.

Asismo, indicó que constantemente recibía constantemente amenazas de muerte y los agentes le hacían creer lo iban a matar. Incluso, llegaron a subirlo a una caravana en modo de tortura psicológica.

Posterior a esos 7 días en el Estadio Chile, J.E.O.L. fue trasladado el día 19 de septiembre de 1973 al Estadio Nacional donde permaneció 8 días.

«Las condiciones continuaron siendo extremadamente precarias. Tenía solo unos colchones de esponja para dormir, debíamos juntar ahí ya que éramos muchos y estábamos completamente hacinados. Esto provocaba dolores musculares constantes. Recibí muy poca comida, bajé 15 kilos debido a la falta de alimento. Tampoco había acceso al baño», denunció.

Asimismo, señaló que en aquel lugar «la higiene era inexistente, ya que no había forma de realizar
algún tipo de aseo personal».

«Llevaba puesta la misma ropa que llevaba cuando me detuvieron, la cual estaba asquerosa y con pésimo
olor. La gente estaba muy histérica y el ambiente se volvió tenso e insoportable», agregó.

J.E.O.L. narró que en el Estadio Nacional lo sometieron a violentos interrogatorios «en los que no les
importó que yo fuera prácticamente un niño. Me preguntaban cosas de las que yo no tenía idea, jamás estuve metido en nada. Me golpeaban brutalmente y me hicieron tortura psicológica. Yo lloraba todos los
días. Era una pesadilla sinfín, pasaban los días y no sabía cuándo me iría de ahí».

Tras el infierno que vivió durante los 8 días que permaneció detenido en este recinto, fue finalmente dejado en libertad el día 27 de septiembre de 1973, «por ser menor de edad».

«Me pareció muy raro que no me hubieran soltado antes», señaló.

«Me golpeaban brutalmente y me hicieron tortura psicológica. Yo lloraba todos los
días. Era una pesadilla sinfín, pasaban los días y no sabía cuándo me iría de ahí», narró la víctima.

«Me tomaron como un niño y me convirtieron en un hombre herido para siempre”

En su relato, la víctima destacó que tras estos hechos su vida quedó sumida en dolor y miseria para siempre.

«Comencé a vivir una horrenda persecución. No me atrevía a salir de la casa, pasé todo el resto de la dictadura encerrado. Debido a la ansiedad y el miedo dejé los estudios, lo que me condenó a una vida de precariedad laboral y malos sueldos. La discriminación social fue muy grande y nadie quería contratarme» narró.

Indicó que cuando lograba encontrar un empleo, los problemas psicológicos que sufría le impedían rendir. Una situación que le dejó una secuela económica hasta la actualidad.

Sin embargo, J.E.O.L. aseguró que lo más grande son las secuelas psicológicas.

«Sufro de un estrés postraumático muy fuerte, todos los días me asaltan los recuerdos y tengo crisis de pánico. Llevo toda la vida con una profunda depresión. También tengo delirio de persecución, siempre me siento vigilado y seguido. Vivo con angustia, ansiedad y tensión constante. Hasta el día de hoy padezco de problemas para dormir. Mis padres también quedaron muy traumados, lo cual me llena de dolor y culpa. Hasta el día de hoy no puedo entender el motivo de mi detención, por lo que vivo preso de la impotencia y la rabia. Me tomaron como un niño y me convirtieron en un hombre deprimido y herido para siempre”, afirmó la víctima de la dictadura de Pinochet.


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