Lo normal dentro de la barbarie es que el torero sea quien asesine al toro con el aplauso del público asistente a las plazas de toros.
Pero esta vez, la imagen retrata una fuerte cornada en el tórax, con lesiones en un pulmón y el corazón, sufrió el subalterno mexicano Mauricio Martínez Kingston en el quinto toro de la noche, en el tercer jueves taurino de la temporada 2015-2016 en la Monumental Plaza México.
Martínez, un banderillero de 53 años, fue ingresado en el hospital después de que los médicos lo estabilizaran para «salvarle la vida», declaró Rafael Vázquez Bayod, jefe de los servicios médicos de la Plaza México.
Su condición es «crítica», dijo Vázquez Bayod, quien añadió que se ha decidido esperar 48 horas para observar su evolución ante la gravedad de las heridas.