Es otra de las tantas historias en que un balón de fútbol se convierte en el instrumento para cumplir sueños postergados o que muchas veces se ven lejanos, en países donde surgir cuesta el doble que en estas latitudes.
Es el caso de Victor Osimhen, un joven delantero que aprovechó la citación del entrenador Emanuel Amunike y con un extraordinario rendimiento pasó de ser un simple vendedor ambulante a uno de los talentos más deseados del fútbol mundial.
Osimhen fue la estrella del mundial que se jugó en Chile tras convertir 10 goles en siete partidos, lo que ayudó a la selección de Nigeria a conquistar su quinto título mundial en la categoría y segundo consecutivo. Convirtió tantos en todos los partidos, se convirtió en una especie de héroe deportivo en su país y encandiló a los agentes de los principales clubes de la Premier League que llegaron como observadores a la copa del mundo.
Es más, la prensa inglesa sostuvo tras la definición del torneo que Chelsea, Liverpool y Manchester City ofrecerían hasta 1,5 millones de dólares por enrolar al goleador. Osimhen no es el primero, ya que con sus goles siguió el mismo destino del marfileño Souleymane Coulibaly, en 2011, y el francés Sinama Pongolle, en 2001.
Y pese a que Osimhen recordó a estos goleadores de anteriores copas del mundo, muchos esperan que asuma su protagonismo y no termine de la misma forma que ellos, pensando en que Coulibaly juega en el AEK griego y Sinama Pongolle se retiró sin pena ni gloria tras una lesión de rodilla en el filial del Le Havre de su país.
Sin embargo, los expertos aseguran que el nigeriano será una de las grandes figuras del fútbol mundial en los próximos años. Probablemente, su historia de vida aliente a tener un futuro distinto.