Viña del Mar: “Cueca Chilena de todos, para todo”
Texto: Absalón Opazo
Créditos fotografías: Marta González
A tablero vuelto se realizó en el Teatro Municipal de Viña del Mar, el estreno de la obra “Cueca Chilena de todos, para todo”, espectáculo teatral y musical de aproximadamente 1 hora 40 minutos de duración y más de 130 personas en escena entre músicos, bailarines, actores y narradores.
La pieza contó con la dirección de don Héctor Morales Romo, fundador y director de Los Afuerinos, agrupación clave en la historia musical de Chile por ser precursores de la Cueca Porteña, un estilo que apareció a inicios de los años ‘80 y que se caracterizó por incorporar una instrumentación con batería, guitarra, bajo, piano, acordeón y pandero en la interpretación de las cuecas.
“La cueca es un acto cultural”, señala don Héctor Morales, recordando que junto a la diputada Carolina Marzán trabajaron juntos para declarar el 1 de febrero, fecha de fundación de Los Afuerinos, como el Día Nacional de la Cueca Porteña. Finalmente la iniciativa fue ley, y así el 1 de febrero de 2025 se convirtió en la primera de muchas celebraciones, esta vez en el Teatro Rivoli de Valparaíso.
En esa ocasión, al igual que en el estreno de “Cueca Chilena de todos, para todo”, se hizo un reconocimiento a Carolina Marzán por su aporte como parlamentaria en favor de la cueca y la cultura: “El trabajo de la diputada ha sido muy interesante, con ella hemos conversado este tema y la verdad de las cosas es que los legisladores tienen mucho que decir. Y evidentemente, la diputada ha hecho un trabajo muy hermoso y muy importante en términos de la cultura y de la cueca”, apunta don Héctor Morales, iniciando la conversación.
¿Lo sorprendió ver el Teatro Municipal completamente lleno el día del estreno?
Para mí fue una sorpresa, el teatro nos comunicó que siete días antes de la obra se iban a abrir las invitaciones, porque esto fue con entrada liberada, sin costo, y el día domingo se abrió el link para las invitaciones tipo 4 de la tarde, y a las 9 de la noche ya se habían agotado. Realmente para nosotros y para mi en particular fue sorprendente, incluso tuvimos reclamos porque se acabaron las entradas (risas).
Una obra de teatro sobre la cueca no es algo que se vea muy seguido, ¿cómo se da el vamos a esta tremenda producción?
Viene de hace muchos años, con Los Afuerinos he grabado una cantidad importante de discos, tengo un sinnúmero de composiciones, he ganado festivales y todo lo demás, también he escrito libros sobre la cueca, entonces llegó un momento que dijimos ‘estamos haciendo lo mismo, grabar, cantar, escribir’, así que empecé a ver cómo podíamos encontrar una forma de difundir la cueca a otro sector, a otro público.
La cueca es un tesoro cultural, que tiene más de 200 años y se ha mantenido absolutamente vigente durante ese periodo, y ha avanzado mucho más. Y trabajando en eso llegué a la conclusión de que no había una obra de teatro dedicada a la cueca, y que esa era otra forma de mostrarla, pero mostrarla no solamente como un acto de diversión, sino como un acto de cultura, porque eso es la cueca, es un acto de cultura. Así empecé a trabajar, a crear la obra y ver cómo llevarla a efecto, y afortunadamente, con el apoyo de los compañeros de ruta como les digo yo, los conjuntos, los músicos, los autores, los bailarines, logramos hacer un cuadro con alrededor de 130 personas sobre el escenario.
¿Cuánto tiempo les tomó armar la obra?
En términos generales nos demoramos un año, fue un año trabajando pero en distintas facetas, donde hay un periodo en que yo estuve creando, y después se fue armando el grupo. Ahí trabajó un staff de 12, 14 personas, que fuimos creando la forma de poderla llevar a cabo, porque una cosa era tener la obra, y otra cosa era ponerla en escena.
Con un tremendo elenco además…
Sí, músicos, conjuntos, agrupaciones de diversas partes del país… teníamos que ver cómo contábamos con ellos, porque una de las cosas que fue muy importante, y lo conversamos en algún momento con la diputada Marzán, era el tema de la inclusión, de poder considerar distintas regiones, localidades, pero también tener distintas edades, personas de la tercera edad. Lo que nos interesaba también era la inclusión, y además tener 2 orquestas, 16 conjuntos, más los actores, los bailarines, los narradores, significaba una gran infraestructura en términos de sonido y de iluminación, por eso también nos costó muchísimo tener el teatro, porque era el único que reunía las condiciones técnicas.
Tuvimos en ese sentido relatores que son conocidos a nivel nacional y en la orquesta también habían músicos reconocidos a nivel internacional, por ejemplo Ignacio Hernández, acordeonista que da conciertos en Europa y EEUU, lo llevan de jurado, o sea, ese nivel pudimos conseguir, pero fue gracias a la voluntad de cada uno de querer aportar y participar.
Mucha gente sigue preguntando si la van a presentar de nuevo, ¿cómo ve esa posibilidad?
El problema de eso es que mover un elenco de esta magnitud es una cosa muy compleja. Ahora se hizo porque todos son amantes de la cueca y dijeron ‘vamos a estar’. Te puedo comentar que a medida que se fue conociendo que ibamos a hacer la obra, agrupaciones, actores, actrices, grupos, se acercaban y me decían si podían estar, aunque sea cantar media cueca. ¡Cómo vas a cantar media cueca! (risas).
Por ahora no hay presentaciones programadas, hay muchísimas intenciones pero se requiere tener recursos para moverla. Nos encantaría.
En el último tiempo se ha visto un mayor interés de los jóvenes por la cueca, ¿cómo ve usted el panorama en ese sentido?
En el circuito de la cueca hay muchísimos campeonatos de baile y existen además una cantidad enorme de festivales. Me decía un dirigente de la SCD que ellos tienen registrados sobre 650 grupos e intérpretes de cueca. No es algo menor, lo que pasa es que no tiene difusión. Y además hay muchos aspectos que tocan la cueca, o sea, no solamente está el tema del acto de diversión, está el tema de la cultura, de la educación, lo que es la lírica, cómo se escribe, cómo es la parte musical. Hay un montón de cosas que el Estado las debería incorporar en sus establecimientos educacionales.
También nos podría identificar en el turismo, porque es lo único propio que tenemos. Y está el tema de la salud, donde el baile es muy importante pero la cueca mucho más, porque se requiere socializar, tener disciplina para poderla aprender. Hay muchos factores, sería una larga conversación sobre este tema, por eso quisimos hacer una obra para poderla mostrar de manera distinta, a un público que no sea el mismo que va los eventos cuequeros.
Por último, me gustaría preguntarle por su opinión respecto al hecho de que la cueca haya sido declarado como “baile nacional”, tengo entendido que usted no está muy de acuerdo con eso…
Sí, y lo hemos conversado también con la diputada Marzán, creo que habría que empezar a corregir el decreto 23 de la época militar, cuando establecieron la cueca como la danza nacional, porque eso es un error. La cueca no es una danza, es un género musical que se puede cantar y no necesita que se baile, en cambio el baile no se puede bailar si no se canta, porque el baile está ligado absolutamente a la lírica, al canto y a la parte musical del canto. Por eso es que todos los estudiosos denominan a la cueca como un género musical, no como una danza.
Piensa esto: Si tú sabes algo de cueca, sabes que no puedes entrar a bailar si no se canta. No es como un tango, un bolero, un vals, una cumbia, que tú entras a bailar y te sales cuando quieres, a la pinta tuya. En la cueca no es así, porque está ligada absolutamente con el canto y con la música. Por eso todos los investigadores definieron hace ya 150 años a la cueca como un género musical, no una danza.
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