Durante su discurso por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, el presidente de Argentina, Javier Milei, desconoció el reclamo histórico de la soberanía de la nación trasandina sobre las Islas, reconocido por Naciones Unidas desde 1965.
En su alocución, transmitida por cadena nacional, el denominado «libertario» valoró la postura británica sobre el supuesto derecho a la autodeterminación de los isleños. Además, para justificar su claudicación, incluso dio a entender que Argentina y su pueblo, no son lo suficientemente dignos como para recuperar el territorio colonizado por el Reino Unido
En su escueto discurso por el 43° aniversario de la Guerra de Malvinas que no duró más de 10 minutos, Milei planteó en el que dijo que nadie toma en serio los reclamos de Argentina porque somos la «escoria del mundo», basándose en el argumento de que «la dirigencia es conocida en el mundo por su corrupción e incompetencia».
Además expuso que el gobierno argentino no puede reclamar sus derecho soberano sobres las islas porque «no somos prósperos».
Ante esta postura aseguró que su gobierno libertario va a trabajar para que -según él- cuando el país se lo merezca, es decir, «cuando la Argentina sea una potencia», los «malvinenses decidan votarnos con los pies» y «prefieran ser argentinos sin que ni siquiera haga falta la disuasión o el convencimiento para lograrlo»; lo que se traduce en un claro respaldo a la teoría británica de la autodeterminación, que plantea que los habitantes de las Malvinas deben decidir su estatus político, una postura que Argentina históricamente ha rechazado.
“Y si de soberanía sobre las Malvinas se trata, nosotros siempre dejamos claro que el voto más importante de todos es el que se hace con los pies. Anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros. Por eso buscamos hacer de Argentina una potencia tal que ellos prefieran ser argentinos y que ni siquiera haga falta la disuasión o el convencimiento para lograrlo”, afirmó el mandatario de extrema derecha ante el monumento a los caídos en la guerra, ubicado en Plaza San Martín, en el barrio porteño de Retiro.

Críticas a Milei por renunciar al reclamo por la soberanía de las Malvinas
Los dichos de Milei despertaron polémica y sobre todo críticas y fueron visto por muchos como una concesión implícita al Reino Unido y una renuncia al reclamo histórico de soberanía.
Asimismo, analistas y académicos advirtieron sobre las incoherencias de su discurso, tomando en consideración la negociación y el reclamo de soberanía argentino es bilateral con el Reino Unido, donde los isleños son tomado en cuenta, pero no son parte del diálogo de resolución del conflicto. Además, los nacidos en Malvinas son argentinos para la ley y la Constitución de la nación trasandina.
La expresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner fue una de las voces más críticas hacia Milei. En sus redes sociales, lo calificó de «cipayo», un término que históricamente se ha utilizado en Argentina para describir a quienes son percibidos como serviles a intereses extranjeros.
La exmandataria argumentó que la postura del «libertario» va en detrimento de los intereses nacionales y representa una falta de compromiso con la causa por la que tantos argentinos lucharon y murieron en 1982.
En la misma línea, Santiago Cafiero, exministro de Relaciones Exteriores, acusó a Milei de «entregar» la soberanía argentina al sugerir que los habitantes de las islas tienen derecho a decidir su futuro.
Guillermo Carmona, exsecretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, señaló que en su discurso, Javier Milei «volvió a dar entidad a la decisión de los isleños, una forma perversa de habilitar un derecho de autodeterminación que no les corresponde y que la comunidad internacional nunca ha reconocido».
«Ningún presidente de ningún gobierno llegó a este punto de funcionalidad con los británicos», destacó, al tiempo que recordó que «no existe derecho de autodeterminación en el caso de Malvinas».
A su juicio, «no es casual que, una vez más, Milei no haya reclamado a la potencia usurpadora por la persistencia de su acción colonial» y lo acusó de haber cometido «un gravísimo acto de traición que daña a la posición de nuestro país y vulnera nuestra soberanía».
Daniel Filmus, también exsecretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur declaró a Pñágina12 que los dichos de Milei son «de una gravedad inusitada», porque desconoce, al mismo tiempo, la resolución de Naciones Unidas, la 2065; el derecho internacional y la Constitución Argentina.
«En los tres casos es muy claro que la situación de Malvinas es un caso de descolonización, casi el único en el mundo que no es por autodeterminación y no debe hacerse por el deseo de los isleños, sino por una negociación bilateral entre Reino Unido y la Argentina (…), la política poblacional británica fue parte de la política colonial, porque los que vivían ahí eran argentinos y luego de la guerra se implantó una población. Por ende, no le podés preguntar al usurpador si quiere seguir usurpando», planteó.
El presidente de la Unión Cívica Radical, Martín Lousteau, también se sumó a las c´riticas contra el mandtario de extrema derecha.
“Las Malvinas son argentinas por derecho y por historia”, afirmó, al tiempo que cuestionó de manera irónica: “¿Gandhi les preguntaba a los ingleses en la India si preferían ser indios, o simplemente exigía que abandonaran su territorio? Me perdí… ¿Ahora les preguntamos a los representantes de la potencia colonial si preferirían ser argentinos? ¿El presidente está a favor de la autodeterminación de los colonos?”.
Maximiliano Ferraro, diputado nacional de la Coalición Cívica, fue más duro y señaló que «el admirador de Margaret Thatcher no solo tiene que recordar, sino que no puede desconocer que el argumento de la “autodeterminación” de la población en Malvinas no puede usarse para justificar la violación al principio de integridad territorial de nuestro país».
«El derecho a la autodeterminación, de acuerdo con las normas consuetudinarias del derecho internacional, no puede ejercerse dentro de las fronteras de un Estado. En 1833, el Reino Unido expulsó a las autoridades argentinas y estableció una administración colonial, con una población implantada», recordó.
También se registró malestar entre los excombatientes, que viajaron especialmente para participar en el acto por el 43° aniversario de la Guerra de Malvinas y se les impidió acceder al homenaje. “Es una vergüenza, dejaron entrar a la gente del Canal de Beagle, que no tiró un tiro, y a los veteranos nos dejaron afuera”, reclamó uno de los afectados, identificado como Enrique, quien se presentó como excombatiente perteneciente al Grupo de Artillería Aerotransportado 4 de Córdoba.
“Perdimos compañeros y hoy queríamos recordarlos. No nos dejaron”, declaró a Nuevo Diario.
Incluso dentro del propio gobierno, hubo diferencias notables. La vicepresidenta Victoria Villarruel, conocida por su postura firme en temas de soberanía, no asistió al acto central en Buenos Aires, tras no ser invitada, lo que evidenció tensiones internas.
Según consignó Página12, decidió viajar a la ciudad de Ushuaia para asistir a un acto que organizó el gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella.