Y los presupuestos participativos ¿cuándo?

Es una herramienta de políticas pública creada en Porto Alegre, Brasil, en 1989, y se instaló en diferentes comunas de Chile desde el 2003; sin embargo hasta ahora su implementación depende de la voluntad de los ediles

Y los presupuestos participativos ¿cuándo?

Autor: Mauricio Becerra

Es una herramienta de políticas pública creada en Porto Alegre, Brasil, en 1989, y se instaló en diferentes comunas de Chile desde el 2003; sin embargo hasta ahora su implementación depende de la voluntad de los ediles.

El jueves pasado, distintos diputados enviaron al Congreso un proyecto de ley que establece que los municipios destinen parte de su presupuesto anual a proyectos o programas elaborados y escogidos por la ciudadanía con el objetivo de profundizar las democracias locales.

Se trata de los presupuestos participativos, que según el documento, se considera como una herramienta metodológica, en la que las comunidades definen en qué quieren que se gaste parte de la inversión municipal, destinándose para esta tarea no menos del 3% de éste.

El proyecto fue presentados por representantes de la Cámara Baja, René Alinco (PRO); Carlos Meza (PRSD); Luis Lemu y Fidel Espinoza (PS); Tucapel Jiménez (PPD) y Gabriel Ascencio (DC), entre otros.

Juan Salinas Fernández, encargado de Participación Ciudadana y Gestión de Calidad de la Asociación Chilena de Municipalidades dice que Chile ya cuenta con experiencias al respecto, pero están sujetas a la voluntad de los alcaldes de turno.

El papel que juega el municipio es de disponer los recursos, y segundo, de preocuparse de que los proyectos que presenten los vecinos se ajusten a las normas, a las leyes, y que sean factibles de realizarse.

Agrega que a diferencia de los fondos concursables, en los proyectos participativos la decisión final la toma la gente, mientras que las otras son evaluadas por comisiones, “que generalmente responden a la lógica del alcalde que las nomina”.

QUÉ TALCA CON LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA

Si bien existen distintas formas de aborda los presupuestos participativos, los municipios por lo general han optados -según su distribución geográfica- de hacerlas en un ciclo de reuniones u asamblea de barrios que aproximadamente puede durar entre seis meses o un año.

Talca vivió ese proceso en dos años. El primero, el monto designado fue de 80 millones y el segundo fue de 160 millones. Ambos se tenían que repartir en proyectos creados por vecinos de 16 territorios distintos, para luego finalizar en una votación.

En la oportunidad, la Corporación Sur Maule fue observador del fenómeno que se estaba produciendo en la zona. Según Marcelo Gutiérrez, presidente de la organización, consideró positivo que en ese periodo se activaron nuevos liderazgos territoriales distintos a los que estaban en juntas de vecinos.

Sin embargo, criticó a los presupuestos participativos porque según él, son fondos concursables donde distintas organizaciones compiten por los montos asignados, que muchas veces busca mejorar su sector en específico, como sedes o espacios públicos.

No obstante, añadió que la gente no puede votar por proyectos e inversiones de diversos organismos del Estado, que sí generarán grandes impacto en la calidad de vida de éstas.

Según Gutiérrez lo que importa es que se generen diversas instancias en los cuales la ciudadanía pueda conversar sobre priorización presupuestaria en áreas como la salud y obras públicas, donde la opinión sí sea vinculante.

“CUESTA ROMPER CON EL ESTATUS QUO”

“De una vez por toda nuestro país debe empezar verdaderamente a democratizarse. Esto significa participación real y efectiva, la cual debe comenzar desde los gobiernos comunales”, expresó René Alinco, diputado por la Región de Aysén.

Añadió que el proyecto que se envió al Congreso garantiza que todos pueden participar de los presupuestos participativos, sin necesidad de pertenecer a una junta de vecino u otra organización.

Si bien el diputado espera que se apruebe en el más breve plazo, ve posible que algunos alcaldes se opongan, porque “no les va a gustar darle participación a su gente”.

En esta misma, línea Juan Salinas expresó que estamos lejos de que los presupuestos participativos se incorporen en la legislación como ocurre en otros países.

“Cuesta romper con los moldes y el status quo, porque en definitiva significa compartir los poderes; tú transfieres poder a los ciudadanos, a las organizaciones, algo que ahora concentran 100% los alcaldes, entonces nadie quiere soltar el poder o soltar plata”, dijo Salinas.

Finalmente, Juan Salina consideró que los proyectos participativos generan responsabilidad ciudadana en personas de diversas edades, incluso niños. Igualmente mencionó que sale más barato que si los hiciera la misma municipalidad, por el compromiso que ésta genera en la gente, quienes colocan recursos, plata, materiales y mano de obra para que éstos se lleven a cabo.

Por Rodrigo Cavieres Cárdenas

El Ciudadano


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