Jacob Peters es un fotógrafo que cometió un error que le costó muy caro. Resulta que un joven lo contactó para que tome fotografías cuando él le pida a su novia que se casen.
Todo estaba acordado: la sesión sería al amanecer en un cerro, donde Peters tomaría las fotos desde lejos a modo de sorpresa para la chica.
Para lograrlo, el fotógrafo se levantó a las 2:30 de la mañana del sábado y se dirigió al parque nacional para subir el cerro. Caminó durante más de una hora, con 13 kilos de equipos encima, se instaló y espero paciente a que la pareja de enamorados llegara.
El lugar no contaba con señal de teléfono, por lo que sólo tuvo que esperar a que lleguen. A eso de las 6:17 de la mañana una pareja llegó, entonces Jacob se preparó y comenzó a sacar fotos.
Después de unos minutos, el hombre se arrodilló sacando lo que parecía ser un anillo. La joven lloraba emocionada, para luego abrazarse dando a entender que le había dado el «sí».
Luego de haber tomado las fotos, Jacob tomó su equipo y se fue a su auto. Ya con señal en el teléfono quiso enviarle un mensaje de texto a su cliente para felicitarlo: «Le mandé al chico un texto diciendo felicitaciones, las fotos son hermosas. Me alegro de que todo haya salido bien», indicó.
Cuando llegó a su casa, decidió tomar una siesta luego de tanto trabajo. Al llegar la tarde, recibió un mensaje de su cliente que decía: «Estoy confundido, nunca te vimos y llegamos un poco tarde, ¿Estás seguro de que fuimos nosotros? Yo estaba con una camisa de cuadros azul…».
Fue en ese momento que se dio cuenta que había fotografiado a otra pareja que, al parecer, había tenido la misma idea que este novio.
El fotógrafo quedó atónito al darse cuenta de su error y muy triste, ya que había comprado equipos y pensaba pagarlos con el dinero que recibiría por estas fotos: «Acababa de ordenar una nueva cámara y estas fotografías lo pagarían. Sabía que no podía cobrar a alguien por un trabajo que no hice. Le dije a mi esposa lo que pasó y luego pensé de inmediato, ‘tuvieron que haberme visto y pensar que era un extraño en el bosque con mi cámara'», confesó.
Pasados unos días, decidió contactar a la pareja a la que le tomó las fotos, quienes dijeron que no podían estar más felices con las imágenes.
A través de GoFundMe este frustrado fotógrafo intentó enmendar su error pidiendo dinero para hacer otra sesión, sin embargo, no recibió la ayuda suficiente. «Cancelado debido a todo el odio. Yo personalmente no puedo permitirme volar por ahí y lo estaba haciendo para ayudar a alguien más que yo. Al igual que yo no puedo tomar un centavo de la pareja en las fotos. Reembolsos emitidos. Gracias a cualquiera que intentó ayudar», dijo.
¿De quién crees que fue el error? ¿Del fotógrafo o de la pareja por llegar más tarde de lo acordado?